Durante la noche del 28 al 29 de junio, en el año de Nuestro Señor de 2025, se me apareció a mí —el indigno pecador vienés Rudi Herschl— la Santísima Virgen. Así fue como el Herschl —que significa „ciervo“ en alemán— se convirtió en el Siervo de Nuestra Señora, como antaño Saulo se convirtió en Pablo.
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